La TI es una gran fuerza en áreas como las finanzas, la planificación del transporte, el diseño y la producción de bienes, así como en la prensa, la actividad editorial, la producción musical y cinematográfica, la radio y la televisión. El desarrollo cada vez más rápido de nuevas tecnologías de la información transformó las bibliotecas y los centros de documentación, con nuevas formas de organizar y acceder a los datos; redujo costos y aceleró la producción de los periódicos e hizo posible formar al instante redes de televisión de alcance mundial.
Ese desarrollo también facilitó e intensificó la comunicación personal e institucional, mediante procesadores de texto, bases de datos y autoedición, así como tecnologías para transmitir documentos, enviar mensajes y consultar computadoras remotas (a través de redes mundiales de computadoras, como internet). La difusión de las nuevas tecnologías de la información trajo también dilemas y problemas, relacionados sobre todo con la privacidad de las personas y su derecho a la información.
Las tecnologías de la información no son solo máquinas. Hay tecnologías intelectuales para manejar el ciclo de la información — las técnicas de clasificación, por ejemplo — que no requieren máquinas, solo un esquema. Ese esquema también puede incorporarse a un software, pero eso no cambia el hecho de que la técnica ya existía con independencia del software. Las tecnologías para clasificar y organizar la información existen desde que se formaron las primeras bibliotecas: ¡cualquier libro sobre organización de bibliotecas ya las contiene!